
Seguro, impuesto de circulación, de matriculación... Comprar un automóvil nuevo supone un goteo de gastos que sumar al precio del vehículo en sí. Desde el 1 de enero de 2008 se cobra una carga impositiva conocida como "Impuesto verde" o "tasa ecológica", que no es sino el impuesto de matriculación, aplicado ahora no en función de la cilindrada o potencia del vehículo, sino teniendo en cuenta las emisiones de dióxido de carbono de cada automóvil.
Entre el 20% y el 25% del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera procede de la industria del transporte. De este porcentaje, un 10%-12% es producido por los automóviles y las emisiones medias de CO2 de los turismos y todoterrenos matriculados en España en 2006 se situaron en 151,91 gramos por kilómetro recorrido. Aunque la cifra supone un descenso respecto a anteriores períodos, aún se aleja del objetivo de emitir 120 gramos por kilómetro, el máximo fijado por la Comisión Europea para 2012.
Sobrepasar el citado límite de 120 gramos de dióxido de carbono por kilómetro afecta de forma negativa a la calidad del aire de las grandes ciudades, por lo que, a la vista de los datos, las urbes españolas no gozan de buena salud ambiental. Las autoridades pretenden que los ciudadanos se impliquen en la mejora de estas condiciones y en la conservación del medio, por lo que (con la meta además de conseguir el objetivo europeo) durante noviembre del año pasado se reformó la Ley de calidad del aire y protección de la atmósfera en cuanto a las tasas de matriculación. En la disposición adicional octava de la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, se establece la reestructuración del Impuesto sobre determinados medios de transporte. Se modifica la Ley 38/1992, de 28 de diciembre, de Impuestos Especiales. Esta tasa ecológica tendrá el siguiente baremo:
Vehículos con menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro: exentos de tributo.
Vehículos entre 121 gramos de CO2 por kilómetro y 160 gramos de CO2 por kilómetro: 4,75% de carga impositiva
Vehículos entre 161 gramos de CO2 por kilómetro y 200 gramos de CO2 por kilómetro: 9,75%.
Vehículos con más de 200 gramos de CO2 por kilómetro: 14,75% (en esta categoría se incluye también a los "quads" y las motos acuáticas).
El anterior impuesto de matriculación -Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte- estaba establecido en dos tramos, en función de la cilindrada de los vehículos:
El tipo se situaba en el 7% para coches de gasolina de menos de 1.600 centímetros cúbicos, y vehículos diesel de hasta 2.000 centímetros cúbicos
El tipo se elevaba al 12% para vehículos de cilindradas superiores.
El tipo medio ponderado para el mencionado impuesto, en sus términos actuales, sería del 8,3%, mientras que el "Impuesto Ecológico" supone un tipo medio ponderado del 7,3%, un 1% menos. Una rebaja de precio es siempre una noticia positiva para el consumidor. Sin embargo, podría no serlo de manera efectiva si los fabricantes decidieran utilizarlo para mejorar sus márgenes comerciales, especialmente en un momento como el actual, en el que el mercado arroja claros síntomas de debilidad, debido a la tendencia alcista de los tipos de interés y al fuerte endeudamiento familiar.
ConsecuenciasLa ya conocida como tasa ecológica pretende conseguir la reducción de las emisiones de CO2 en un 5% durante 2008, lo que permitiría a los fabricantes de automóviles acercarse al nivel de emisiones de 140 gramos por kilómetro, la cifra pactada con la Unión Europea para 2008. Ésta es una de las consecuencias positivas de esta medida fiscal, la efectiva reducción de las emisiones de CO2, a lo que hay que añadir que la nueva política potencia la investigación para la consecución de mecánicas más eficientes que consuman menos, y contaminen también en menor grado. Sin embargo, a nivel ciudadano aún no existe la implicación deseada. Así lo admite la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) en su propuesta de 19 de febrero de 2008, donde se señala la exigua demanda de vehículos eficientes en términos de CO2, y se especifica que "los consumidores no desean pagar por las soluciones técnicas más eficientes energéticamente: todavía no es una prioridad".
La preocupación pública por la calidad medioambiental y su relación con los vehículos es una realidad que supera nuestras fronteras. Nueve estados de la Unión (Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Francia, Holanda, Portugal, Suecia y Reino Unido) basan sus sistemas fiscales aplicables al vehículo o combustible en las emisiones de CO2 de los vehículos, o en el consumo de combustible. Los sistemas, sin embargo, difieren fuertemente de unos países a otros, por lo que la industria aboga por una armonización de la fiscalidad de vehículos y combustibles alternativos en la UE, basada en una serie de premisas:
Todos los impuestos sobre el automóvil deberían sustituirse por impuestos sobre el uso, para enviar un mensaje claro a los consumidores.
El CO2 debería ser en todos los países el criterio clave para la fiscalidad, con el fin de incentivar la compra de vehículos con menores emisiones de este elemento.
La fiscalidad debería ser neutra desde un punto de vista técnico, sin primar una tecnología sobre otra para permitir que compitan entre sí las mejores soluciones.
No debería discriminar tipos, segmentos o clases de vehículos.
Debería ser lineal: cada gramo de CO2 debería ser gravado de igual manera.
No debería suponer un incremento de la presión fiscal del automovilista, ya de por sí muy elevada.
jueves abril 3
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