
Fernando A. Marqués
Madrid, 3 oct (EFE).- Entender un coche como el iQ impone un cambio de mentalidad y drástico en este caso, porque se puede decir que estamos ante un GT de bolsillo, porque Toyota se ha atrevido en menos de tres metros montar un motor que roza los cien caballos y lleva al pequeñín urbano a 170 kilómetros por hora.
El iQ es un sí mismo un cambio de mentalidad, un duro reto para el equipo de ingeniería que dirigido por Hiroki Nakajima tardó cinco años en dar forma aun nuevo concepto que, desde el punto de vista técnico ha traído seis innovaciones de ahorro de espacio.
El diferencial montado en la parte delantera, una dirección con acoplamiento central, un depósito de combustible plano bajo el suelo, un diseño de asientos estilizados, una unidad de aire acondicionado y calefacción ultracompacta y un diseño de salpicadero asimétrico, son los elementos destacados por Toyota como aportación tecnológica al mercado.
Estos y una serie de soluciones ingeniosas, como la reducción del grosor de las puertas, conseguida con una novedosa estructura reguladora sin guías, en lugar de la estructura reguladora convencional de ventana con cruceta.
Otra dosis extra de espacio ha sido lograda con la ubicación del del cambio de marchas y el freno de mano casi a la misma altura y, por supuesto, con la ubicación del depósito de combustible bajo el suelo del coche y la colocación de las ruedas en los extremos de la carrocería.
Una nueva distribución de los componentes ha sido el eje principal del desarrollo de este pequeño coche y ha primado sobre la reducción de tamaño de los sistemas.
El resultado, en menos de tres metros de longitud, puede recibir los mejores calificativos una vez analizado con detenimiento. Por ejemplo, el diseño asimétrico del salìcadero permite avanzar el asiento del acompañante hasta tal punto que en la parte trasera queda espacio para un adulto de 1,90 de estatura. Y tras el del conductor queda espacio suficiente para un niño.
Los dos asientos traseros, ocupados por pasajeros, están prácticamente pegados al cristal trasero, lo que no resta seguridad en caso de alcance, porque los ocupantes quedan protegidos por un airbag especial, el primero desarrollado en el mundo con esta característica.
Del iQ sorprende el radio de giro y la facilidad con la que se mueve la dirección, un hecho diferenciador, por ejemplo, de Smart, quizá el más cercano al Toyota, que posee una dirección pesada y con poco radio de giro.
Los 3,9 metros del radio de giro del iQ son posibles por la innovadora colocación de las ruedas delanteras y la posición del motor. El Toyota iQ maniobra en callejones inverosímiles sin esfuerzos del conductor.
La ingeniería del coche ha dado lugar a un diseño muy peculiar, en el que se ha cuidado la apariencia general para que no lugar a hubiera interpretaciones de debilidad y ausencia de seguridad. A la forma general y a cada porción se le han dado trazos para que transmitiera fuerza y músculo, sinónimos de robustez y de seguridad.
Los diseñadores explican que en el iQ se ha aplicado el desequilibrio perfecto, descripción de la asimetría en la estética japonesa, es decir, un exterior sencillo y audaz con un intenso contraste entre la imagen estable y robusta que da la anchura del coche y la reducida longitud.
Toyota explica que para forjar el iQ se desarrolló una nueva técnica llamada "geometría de formas libres" y así los diseñadores han utilizado fórmulas matemáticas para emular formas orgánicas como las de las conchas o los peces, lo que se aprecia en muchos elementos el coches, sobre todo interiores.
Sin duda, transmite robustez y de seguridad, pero hay que conducirlo para conocer hasta qué punto es efectivo en todo tipo de maniobras y a cualquier velocidad, incluso la máxima.
El bastidor responde como lo haría un coche de mayores proporciones y únicamente hay que acostumbrarse a las respuestas en los giros de una distancia entre ejes de dos metros.
Notamos que el coche hunde de la parte trasera mientras levanta la delantera. Ello no quiere decir que el coche sea inestable. El bastidor aguanta mucho, y en este caso, con la motorización 1.33, es posible hacer una conducción de tono deportivo sin problemas.
Con esta batalla (distancia entre ejes) cabrían dudas, sobre el papel, sobre su forma de rodar en línea recta a velocidades superiores a las urbanas. Es sorprendente, pero lo hace con la naturalidad de un coche superior. Es estable a cualquier velocidad, sobre firme de buena calidad y o bacheado.
La arquitectura de suspensión, junto a una anchura de vías equivalente a la de un compacto, hacen un buen trabajo para el iQ, que da sus usuarios confort y ausencia de ruidos de rodadura, lo que hace del habitáculo un lugar acústicamente agradable.
Por cierto, el diseño en el habitáculo es original y el ambiente es confortable y sin ruidos generados por el contacto con suelo. Las formas están dominadas por la arquitectura de la consola central, cuya forma está inspirada en un pez manta, rematada en la parte superior con la pantalla del navegador, una interesante opción en este modelo a cambio de 900 euros, precio razonable para un equipo fijo.
Las butacas son confortables, con la sujeción lateral suficiente. La posición de conducción es buena y a ella se llega con los ajustes de asiento y volante. El resto de los pasajeros, en la configuración de dos adultos y un niño, también viajan cómodamente, aunque los de atrás sobre asientos sin formas.
Con los cuatro ocupantes, quedan detrás del respaldo trasero un volumen de 32 litros, los suficientes para encajar un portafolios y poco más. Este pequeño espacio, con los respaldos abatidos y con dos ocupantes, crece hasta casi los 300 litros.
delante del cnductor se aloja una de las últimas novedades motrices de Toyota, el "optimal Drive" de 1.33 litros, ajustado en este coche a 98 caballos (en otros modelos rinde más potencia), combinado con una transmisión manual de seis velocidades con el sistema de ahorro de combustible y de emisiones de CO2 "Stop & Start" desarrollado por la marca, capaz de reducir el consumo de combustible hasta en un 3 %, según el estilo de conducción.
El sistema para el motor si la palanca de cambio pasa a punto muerto y se suelta el pedal de embrague, y vuelve a arrancar automáticamente al pisar el embrague.
El arranque se produce muy rápidamente, en menos de medio segundo. Un tiempo tan reducido es debido al empleo de un embrague unidireccional que permite un rápido acoplamiento del motor de arranque, que está permanentemente engranado a la corona del volante de inercia.
Este conjunto motor-transmisión da mucha chispa al iQ. Se mueve rápido y sorprende a los que te rodean en el tráfico urbano, y lo hace con un nivel de ruido muy bajo y con una progresión bien encadenada por el desarrollo de cada marcha. El motor destaca por la suavidad de funcionamiento y la frugalidad en consumo.
La mejor combinación, probablemente, será la que utilice la transmisión automática, que llegará para esta configuración motriz a final de año. Sin restar mérito a la transmisión manual, en el tráfico urbano este coche tiene más sentido con la automática, de igual forma que la versión del iQ equipada con el 1.0 de 68 caballos.
Con este iQ, de precio muy elevado, Toyota quiere atraer clientes que probablemente no compraría un coche de la marca, pero sí un modelo exclusivo, de original diseño, funcionalidad y prestaciones, en este caso, de las que representa.
Con estas prestaciones y precio, esta versión del iQ se coloca en la cúspide del segmento, sin que tenga un competidor directo, salvo la versión Brabus del Smart. Las alternativas en el segmento tienen al iQ 1.0 su competidor directo.
CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS
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Longitud 2,985 m.
Anchura 1,680 m.
Altura 1,500 m.
Distancia entre ejes 2,000 m.
Ancho de vía delantera 1,480 m.
Ancho de vía trasera 1,460 m.
Chasis Monocasco de acero
Peso 1.020 kg.
Coeficiente aerodinámico 0,29
Capacidad depósito 32 l.
Capacidad maletero 32/292 l.
Posición del motor Delantero transversal
Cilindros 4 en línea
Cilindrada 1.329 c.c.
Alimentación Inyección
Potencia 98 CV a 6.000 rpm
Par máximo 123 Nm a 4.400 rpm
Transmisión Manual de seis relaciones
Velocidad máxima 170 km/h
Aceleración 0-100 12,5 seg.
Emisiones CO2 113 gramos por kilómetro
Impuesto de matriculación Exento
Consumo mixto 4,8 l.
Dirección Asistida eléctrica, de cremallera
Diámetro de giro 7,8 m.
Frenos delanteros Discos ventilados (255 mm)
Frenos traseros Discos (259 mm)
Suspensión delantera McPherson
Suspensión trasera Eje torsional
Tracción Delantera
Neumáticos 195/60 R 16
Equipamiento de serie VSC + (Control de estabilidad
del vehículo), ABS (Sistema
de frenado antibloqueo), EBD
(Distribución electrónica
de la fuerza de frenado), BA
(Asistencia de frenado)
y TRC (Control de tracción)
Precio 15.250 euros
Precio de la unidad probada 16.950 euros
RESTO DE GAMA
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Versión Cilindrada Potencia PVP
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iQ 1.0 VVT-i 998 c.c. 68 CV 11.340
iQ2 1.0 VVT-i MultiDrive 998 c.c. 68 CV 13.790
iQ2 1.33 VVT-i Dual 1.329 c.c. 98 CV 14.090
SEGMENTO
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Modelo Cilindrada Potencia PVP
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Citroën C1 Airdream Audace 3p 998 c.c. 68 CV 9.770
Nissan Pixo 1.0 Acenta 996 c.c. 68 CV 9.050
Peugeot 107 1.0 Urban 3p 998 c.c. 68 CV 9.110
Renault Twingo 1.2 Dynamique 1.149 c.c. 75 CV 10.480
smart fortwo copué Brabus 999 c.c. 98 CV 17.750
Suzuki Alto 1.0 GL 996 c.c. 68 CV 7.995
Toyota Aygo 1.0 VVT-i Blue 3p 998 c.c. 68 CV 10.470
EFE
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martes noviembre 3
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