
Se calcula que de implantarse en el sistema de enseñanza las recomendaciones sobre conducción que realizan profesionales, mecánicos y técnicos en general para optimizar el rendimiento de combustible, España ahorraría unos 800 millones de gasóleo y casi 2.000 millones litros de gasolina. Esto equivaldría a 160 euros anuales por cada automovilista, lo que en la actual coyuntura, no resulta nada despreciable ni el plano económico ni en el ecológico.
Desde hace más de diez años diversos países de la Unión Europea incorporan programas de conducción ecológica, que buscan ayudar a los conductores a utilizar de manera rutinaria una serie de sencillas normas al volante, para ahorrar. En Andalucía se han dictado cursos con una amplia convocatoria y recepción por parte de los conductores. En dichas experiencias, se ha contado con una asistencia de más 4.000 conductores anuales, de los que el 15% eran profesionales. Esto indica que aun entre los mejores, hay mucho que aprender: sólo el 3% de los conductores sabe aplicar técnicas de conducción de este tipo, según un estudio realizado por el Comisionado Europeo del Automóvil.
Además, lo que entre los conductores particulares representa un ahorro de algo menos de 200 euros anuales, entre los transportistas alcanza los 2.000 euros. Esto explica el auge de los cursos destinados a optimizar la conducción, y la presencia de algunos de sus impulsores: en el caso andaluz, han sido organizados este año por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, a través de la Agencia Andaluza de la Energía en convenio con el Instituto para el Ahorro y Diversificación de la Energía (IDAE), y experiencias similares se han llevado a cabo en Valencia, País Vasco o Barcelona.
Diversos recursos para el ahorroEn el mercado automotor en general, se ha echado mano de diversos recursos con el fin de lograr el ahorro de combustible: los equipos de imanes (un campo magnético que modifica las propiedades físicas del combustible) optimizan el agrupamiento molecular y en consecuencia, el consumo de combustible se vuelve más eficiente: un ahorro que puede llegar al 30%. El fabricante de coches japonés Nissan Motor Co. Ltd. en 2006 ha sacado al mercado algunos modelos que incluyen de fábrica un medidor de consumo de combustible: cuando el conductor pisa el acelerador, un contador le muestra cuánto sube el consumo de gasolina segundo a segundo. Según la compañía nipona, este mecanismo podría mejorar en 10% el consumo, porque cuando la gente tiene un medidor de la eficacia del consumo de combustible en sus autos, suele conducir con más cuidado. Se intenta no hacer aceleraciones bruscas, controlar el régimen de giro del motor y obtener mejores resultados. La marca japonesa ha puesto en marcha esta política, como parte de su lucha contra la emisión de CO2, en algunos modelos que se comercializan en Japón (deportivos Skyline) y en América del Norte (Altima).
Aunque de uso poco común en España, estos dispositivos se pueden instalar aparte. De hecho, los cursos de conducción especializados los utilizan para demostrar la eficiencia de maniobras y ritmos en la conducción. Pero este no es más que un recurso con un objetivo concreto: generar conciencia del consumo paso a paso para que le conductor modifique su conducción. Justo lo que la mayoría de los especialistas garantizan como el método más eficiente de ahorro.
jueves noviembre 5
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