PRUEBA: Chevrolet Nubira 1.8 16V
Frente a su hermano con motor de 1.6 litros tenemos una mejora innegable en cuanto a prestaciones y agrado de conducción. Su motor es elástico y de una suavidad encomiable, con una casi nula rumorosidad mecánica a velocidades legales. El consumo no se ha visto afectado por esta dosis extra de potencia.
Gracias al diseño de Pininfarina, la antigua marca coreana conocida como Daewoo, ha visto como sus modelos se han adaptado al mercado europeo. Prevaleciendo la identidad de
Chevrolet, se ha reforzado su línea con unos contornos más fuertes y claramente definidos, con la incorporación de unos pliegues en el capó que convergen hacia el frontal del vehículo y que continúan a través de la parrilla cromada de tres secciones hasta llegar a la parte baja a través de un voladizo delantero.
La parte trasera mantiene el equilibrio gracias a la forma de cuña acentuada en la zona lateral y la línea suave del techo que se va deslizando hasta desembocar en la parte del maletero, con lo que la popa del Nubira se asemeja más a un coupé que a un sedán. En el interior se mantiene el buen tono con las inserciones en madera, el cargador de 5 CD frontales, climatizador y el volante en cuero con inserciones en aluminio que dotan de mayor carácter a este modelo.
Los huecos están bien repartidos, y el habitáculo es espacioso, tanto en las plazas anteriores como en las posteriores. Sorprende la amplitud trasera, un aspecto cuidado para que los pasajeros no tengan problemas de comodidad.
Su seguridad, tacto activa como pasiva, ha sido trabajada según los estándares europeos. Cuenta con frenos ABS de cuatro canales, un sistema electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EDB) integrado, y un control electrónico de tracción, de serie en este modelo. La construcción del salpicadero permite una mayor absorción de la energía de impacto, lo mismo que el panel de instrumentos. Las puertas llevan un refuerzo de espuma sólida de absorción lateral de energía, con airbags delanteros para conductor y acompañante.
Uno de los mejores argumentos que posee este vehículo se encuentra en el compromiso entre habitabilidad, maletero, equipamiento y precio, que lo sitúan en una órbita diferente al de casi todos los fabricantes, y que hace que por un precio que oscila en el entorno de los 17.300 euros podamos tener un vehículo con casi todos los aditamentos.
En carretera se comporta de una manera noble y gracias al empuje que le proporcionan sus 122 caballos nos moveremos con soltura, siempre que circulemos por encima de las 3.500 rpm. En caso contrario se mostrará algo perezoso. Por encima de las 4.000 rpm se muestra mucho más ágil y dinámico y solamente tendremos limitaciones si la carretera se vuelve complicada ya que sus suspensiones son demasiado blandas, lo que hará que tengamos un exceso de balanceo en la carrocería y al atacar un puerto de montaña sus frenos se encuentren penalizados por un excesivo hundimiento de la parte delantera del vehículo.
En definitiva
Chevrolet cada día entra más en el gusto europeo por la estética cuidada y la calidad de los materiales usados y ha sabido hacer un buen cóctel con los sus motores.
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