El Alfa Romeo MiTo se distingue de otros muchos utilitarios por el tacto que tiene al conducirlo. En carreteras de curvas transmite mucha seguridad, porque responde casi inmediatamente a las órdenes de la dirección, que es rápida, y no tiene reacciones bruscas que puedan sorprender al conductor. A pesar de ello, no es un coche que en carreteras de este tipo permita ir más rápidamente que un Ford Fiesta, por ejemplo.
El MiTo no es un coche ágil, como puede serlo un Peugeot 207, porque el eje trasero no ayuda a redondear las curvas, incluso aunque el conductor lo fuerce ahuecando o pisando el freno.
En carreteras rápidas y con muchos tramos rectos, el MiTo no resulta cómodo de conducir porque hay que estar constantemente corrigiendo con el volante la trayectoria; es un coche con el que es difícil ir recto.
Al menos en la unidad que hemos probado, los frenos han tenido un funcionamiento decepcionante. Al principio consiguen detener el coche en distancias cortas, pero después de un uso intensivo se calientan y pierden mucha capacidad de frenado.
La suspensión no es blanda, pero deja que carrocería se mueva ampliamente (la sensación es que es mucho más blanda en extensión que en compresión).
Con el motor Diesel de 120 CV, el MiTo tiene unas prestaciones y un consumo normales. Un inconveniente del motor es que es muy perezoso a pocas revoluciones, lo que dificulta las salidas de parado. En cambio, tiene un funcionamiento suave y silencioso.
martes agosto 25
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