A pesar de la potencia de su motor, el Q7 V12 TDI no es un deportivo porque no tiene las reacciones que se esperan de un coche de ese tipo. Además, comparándolo con un turismo de motor muy potente, el tamaño y la gran resistencia aerodinámica del Q7 impiden que a velocidades elevadas, unos 200 km/h, pueda seguir acelerando con intensidad.
El Q7 V12 TDI alcanza 250 km/h (esta velocidad máxima está limitada electrónicamente) y acelera de 0 a 100 km/h en 5,5 s. El dato de la aceleración es semejante al de un Porsche Cayenne Turbo, que tiene un motor de gasolina con 500 CV. El Cayenne Turbo pesa un 10 por ciento menos que el Audi (2.430 kg frente a 2.680 kg).
En lo que se diferencia el Q7 V12 TDI de otros todo terreno de prestaciones similares es en el consumo. El homologado es 11,3 l/100 km, una cifra alta en términos absolutos, pero no si tenemos en cuenta su tamaño, peso y potencia. Por ejemplo, el Porsche Cayenne Turbo gasta 14,9 l/100 km; un Mercedes-Benz ML 63 AMG de 510 CV gasta 16,5 l/100 km.
La transmisión es semejante a la de otras versiones del Q7. Es una caja de cambios automática de convertidor de par hidráulico con seis velocidades. Tras el volante hay unas levas para cambiar de marcha.
El sistema de tracción es permanente a las cuatro ruedas mediante un diferencial Torsen, que envía el 60 por ciento de la fuerza a las ruedas traseras.
Los frenos tienen pinzas de ocho pistones delante y cuatro detrás (pintadas en gris y con la inscripción «Audi ceramic»). Los discos son de material cerámico reforzado con fibra de carbono. En la unidad que hemos conducido, para conseguir una deceleración notable, era necesario pisar el pedal del freno con más fuerza de la habitual. Las llantas son de 20 ó 21 pulgadas.
jueves septiembre 25
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