El BMW X6 sorprende por lo estable que resulta, lo que le permite un paso por curva muy rápido. Estas excelentes cualidades dinámicas se deben, al menos en parte, al sistema «Dynamic Performance Control».
Este dispositivo electromecánico permite variar la fuerza que hace cada una de las dos ruedas traseras. De este modo, se puede influir sobre la trayectoria y la estabilidad. El reparto de fuerza, que se hace tanto al acelerar como al perder velocidad, se muestra en un gráfico que aparece en la pantalla que hay en el cuadro de instrumentos.
Lo que menos nos ha gustado es lo dura que es la suspensión. Que sea así de dura convierte al X6 en un coche incómodo en cuanto la carretera no tiene un asfalto perfecto. Además, hace que las ruedas reboten en carreteras con la superficie irregular, haciendo que el control de tracción entre en funcionamiento.
También nos parece una equivocación optar por los neumáticos opcionales de medidas 275/40 R20 delante y 315/35 R20 detrás. Los de serie, 255/50 R19, es muy posible que hagan al coche más cómodo sin perjudicar las cualidades dinámicas.
La precisión de la dirección permite dirigir con exactitud la entrada en la curva y marcar con precisión la trayectoria durante el apoyo. El X6, como el X5, tiene un sistema de tracción total permanente.
El X6 xDrive35d tiene un consumo medio homologado de 8,3 l/100, alcanza una velocidad máxima de 236 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 s.
El cambio es automático de seis velocidades, tiene un buen funcionamiento y es cómodo de manejar. Tiene dos modos automáticos (normal y deportivo) y uno manual.
martes julio 15
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