El Sebring Cabrio sólo puede tener dos motores: uno es un Diesel (CRD) de 2,0 l y 140 CV de potencia y está acoplado a una caja de cambios manual de seis velocidades. El otro es un 2,7 l de seis cilindros en uve y 186 CV cuya fuerza es transmitida por una caja automática de seis marchas.
El consumo de la versión Diesel, 6,8 l cada 100 km, no es especialmente bajo, aunque es razonable. El motor V6 gasta una media de 10,5 l de gasolina cada 100 km, un consumo alto. En estas cifras algo tiene que ver el elevado peso del Sebring Cabrio, que supera ampliamente los 1.800 kg.
Para facilitar el acceso a las plazas traseras, los cinturones de seguridad delanteros están integrados en los propios asientos y estos, después de ser desplazados, vuelven a su posición original. Los asientos delanteros están situados bastante más elevados que en la anterior versión del Sebring Cabrio, lo cual, según Chrysler, ofrece un mayor control y dominio a sus ocupantes. Un buen detalle son los portavasos capaces de mantener la temperatura de la bebida, ya sea caliente o fría.
La seguridad pasiva del Sebring Cabrio está encomendada a airbags frontales y laterales delanteros de cabeza y tórax, estos últimos integrados en los asientos. Las puertas tienen barras de protección para las colisiones laterales y el montante del parabrisas está reforzado para soportar eventuales vuelcos.
La seguridad activa está encargada al control de estabilidad (ESP) y a un sistema de monitorización de la presión de inflado de los neumáticos, entre otros elementos. También dispone de anclajes Isofix para sillas infantiles en las dos plazas traseras y alarma antirrobo.