En el nuevo C5, Citroën ha dado mucha preferencia al diseño de la carrocería, lo que ha limitado parcialmente el espacio interior, sobre todo en las plazas traseras. Cuatro personas van bien, pero no sobra mucho espacio como cabe esperar de un coche de casi 4,8 m. Eso sí, los materiales son de una calidad notable, mucho mejor que la del anterior modelo.
Los asientos que puede tener la versión del C5 Diesel de 138 CV son buenos. Recogen bien el cuerpo, son cómodos y tienen el típico mullido blando que Citroën utiliza en muchos de sus modelos. Si llevan regulación eléctrica, se puede cambiar la curvatura del respaldo, lo que resulta muy interesante porque se podrá adaptar mejor a la morfología de cada persona. Lo que se echa en falta en los asientos es que el resposacabezas pudiera quedar algo más cerca de la cabeza.
El C5 hereda del C4 el volante con el centro fijo. Entre otras cosas, que el centro no gire con el aro sirve para que el airbag dé una mayor protección y para colocar ahí varios de los mandos que más necesita el conductor. No obstante hay tantos mandos en el volante que el conductor no siempre los reconoce y tiene que buscarlos (no se reconocen al tacto).
Si está montada la opción de navegador con disco duro de 30 GB y teléfono (NaviDrive) hay muchas teclas colocadas en la parte central de la consola, que no siempre están bien ordenadas y que además, son pequeñas. Citroën no ha utilizado un mando central único para agrupar muchas funciones (como por ejemplo Renault con el Laguna).
La rueda de repuesto del mismo tamaño que las otras cuatro o sustituirse por un kit de reparación de pinchazos.
El C5 Berlina tiene 467 l de volumen de maletero si lleva el kit de reparación de pinchazos y 439 l si tiene rueda de repuesto.
jueves junio 26
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