Si lo comparamos con otros utilitarios de similar tamaño y precio, el Fiat 500 tiene un mejor ajuste de las piezas del salpicadero.
Para los recubrimientos se emplean plásticos duros. El que recorre horizontalmente el salpicadero está pintado del mismo color que la carrocería. Este detalle se mantiene del Fiat 500 original, al igual que diversos detalles, botones y mandos del interior.
Se puede elegir entre el color marfil y el negro para las terminaciones del volante, las zonas que rodean la instrumentación, el equipo de sonido, las salidas de la ventilación y los mandos de la climatización.
Tras el volante está agrupada toda la instrumentación: el velocímetro y el cuentarrevoluciones están colocados en dos círculos concéntricos y en el centro hay una pantalla digital.
Las puertas son muy grandes, lo que facilita el acceso al interior del vehículo. Como inconveniente, son muy pesadas y hay que tener cuidado de que no se cierren solas si el coche está en un suelo inclinado. Además, si se aparca en paralelo su tamaño hace necesario mucho espacio para abrir la puerta.
El portón trasero se cierra fácilmente mediante una cinta que sirve para tirar de él hacia abajo.
La versión Sport es la que tiene los asientos que mejor sujetan el cuerpo. Dependiendo de la versión, el asiento del pasajero tiene un cajón oculto bajo el asiento. Los reposacabezas son pequeños y no siempre se adaptan a la cabeza.
El maletero, dentro de lo que se puede esperar por sus reducidas dimensiones, tiene una gran capacidad.
Todas las versiones tienen cierre centralizado, pero sólo se cierran automáticamente al iniciar la marcha en aquellas versiones que tienen la pantalla multi-información.