El Fiat 500 1.4 de 100 CV es un coche recomendable para ciudad por sus pequeñas dimensiones, aunque el radio de giro es alto (5,1 m), lo que puede dificultar su paso por zonas estrechas.
En carreteras lentas y en buen estado, su conducción es satisfactoria; no tanto en carreteras con baches, ya que el movimiento de la carrocería es mayor.
El pedal de embrague, la dirección y la palanca de cambios se manejan con gran suavidad. Esta última se encuentra situada en el salpicadero, lo que facilita su uso.
La dirección, además del programa normal de asistencia, tiene otro llamado «Sport» que hace que la hace más dura. Esto se selecciona desde un botón que hay situado en el salpicadero, el cual hace también que cambie la respuesta del pedal del acelerador. Este cambio se nota más en ciudad que en carretera.
Recomendamos el control de estabilidad, ya que si se frena a alta velocidad y el suelo está bacheado se produce un movimiento bastante brusco de la carrocería, desviando levemente la trayectoria.
Los frenos de disco (tanto delanteros como traseros) son suficientemente potentes. Al frenar bruscamente los intermitentes se activan de manera automática, para alertar de una posible situación de emergencia.
La iluminación de los cuatro faros que tiene, sin contar con los antiniebla, es claramente mejor que la de otros coches de sus características. El mando de luces sólo tiene dos posiciones, apagado y encendido. Esto evita poder circular solamente con las luces de posición.
A bajo régimen, el motor tiene una respuesta muy pobre, lo que hace difícil arrancar en parado o subir algunas rampas en segunda velocidad. Tampoco es tan rápido como se podría esperar de un coche con su peso y potencia.
En una conducción normal, su consumo es moderado. El que ha homologado el fabricante es 6,3 l/100. La velocidad máxima es 182 Km/h y acelera de o a 100 Km/h en 10,5 s.