La ventaja de esta versión respecto a las otras carrocerías del Focus está en el maletero y, en menor medida, en las plazas traseras.
En el matero, porque además de ser amplio es muy cómodo de cargar. En las plazas traseras, porque a causa de la forma que tiene el techo, hay un poco más de altura libre para la cabeza de los ocupantes.
En combinación con el motor Diesel de 136 CV es un vehículo veloz incluso si va cargado, y parco de consumo. El peor defecto del anterior Focus, el elevado ruido que llegaba al interior procedente del motor, está muy atenuado en el nuevo modelo.
El Focus no destaca por ser un coche refinado, pero todo cumple perfectamente su función. Por ejemplo, los asientos sujetan bien incluso en las versiones más económicas, los mandos están bien colocados para que sean accesibles, hay huecos por todo el interior para colocar objetos de diferente tipo.
Otro aspecto interesante es que, opcionalmente, el equipamiento puede ser abundante y el conductor lo puede combinar a su gusto.
Por ejemplo, puede tener dos tipos de navegadores (uno básico con pictogramas y otro con pantalla en color de gran tamaño), conexión Bluetooth para el teléfono, faros de doble xenón, sistema de acceso y arranque sin llave, cortinas en las puertas traseras (o cristales oscurecidos), redes para sujetar objetos en el maletero, etc.
Esta versión del Ford Focus está a la venta con un solo nivel de equipamiento (Trend) por 19.580 €.
Tiene un precio y un equipamiento ligeramente inferior al de un Peugeot 307 SW y al de un Renault Mégane Grand Tour (ambos con un motor Diesel de semejante potencia). Si se iguala el equipamiento, el precio de estos vehículos es similar. El KIA C´eed Sporty Wagon 2.0 CRDi de 140 CV tiene un precio de tarifa superior al del Focus, pero esta diferencia queda compensada porque su equipamiento de serie es mucho más abundante.