El motor de 2,0 l Diesel de 140 CV es el mismo que ha utilizado Citroën y Peugeot, aunque en el caso de las marcas francesas con 136 CV.
Con este motor, el Mondeo resulta agradable de conducir; no le sucede lo que a otros coches con motor turbodiésel: el Mondeo arranca desde parado con facilidad, con lo que no hay problemas para iniciar la marcha en una calle con pendiente, por ejemplo.
También es un buen coche para viajar, porque el motor no hace mucho ruido y no gasta mucho. Las prestaciones oficiales de la versión de cuatro puertas son las siguientes: velocidad máxima 210 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 s y gasta 5,9 l/100 km en el ciclo homologado de consumo.
La unidad que hemos probado tenía unos neumáticos opcionales de mayor tamaño: 235/40 R18 en vez de 215/55 R16. La suspensión es la de serie, no la deportiva opcional (que cuesta 100 €). Con estos neumáticos, los ocupantes notan con claridad algunas irregularidades del asfalto; es posible que, con los de serie, éstas se mitiguen.
Hay otra suspensión opcional con amortiguadores de dureza variable (llamada «CCD»). Hay tres niveles de dureza seleccionables, además de un ajuste variable en función de las condiciones). En el modo «Confort», las irregularidades se sienten muy poco en el interior, y eso puede ser interesante para quien viaje mucho por carreteras rápidas y bacheadas. En curvas lentas afrontadas a un ritmo alto, el modo «Sport» hace al coche algo más ágil que con la suspensión de serie.
Dinámicamente, lo menos favorable del Mondeo es que su tamaño y el radio amplio de giro son inconvenientes a la hora de maniobrar.
miércoles septiembre 2
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