El Jaguar XF 3.0 V6 Diesel S es el más potente de los dos Diesel disponibles (comercialmente les distingue la «S» de la denominación). Es un coche muy agradable de conducir porque en conjunto resulta muy confortable, ya que está muy bien aislado tanto del asfalto como del ruido.
El motor resulta enérgico a casi cualquier régimen. Basta con dar cierto recorrido al pedal del acelerador para que el XF gane velocidad con rapidez.
Me ha sorprendido cómo acelera al salir desde parado. Salir acelerando a fondo no es una maniobra que sea muy útil habitualmente, pero sí lo es para incorporarse a una vía rápida, por ejemplo; en ese caso, el motor responde con mucha fuerza: tras unos (pocos) primeros metros en los que el resbalamiento del convertidor del cambio de marchas transmite la sensación de que la aceleración es mediocre, el empuje se incrementa notablemente.
Según los datos homologados por Jaguar, el XF 3.0 V6 Diesel S acelera hasta 100 km/h saliendo desde parado en 6,4 s. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h.
El motor tiene seis cilindros dispuestos en «V». Hay dos turbocompresores colocados en paralelo, no uno tras otro. A bajo y medio régimen sólo funciona un turbocompresor, el que tiene los álabes de posición variable; el segundo permanece desconectado de los flujos de admisión y de escape (mediante un sistema de válvulas). Desde 2.800 rpm el segundo turbocompresor entra en funcionamiento.
El consumo medio de este motor es 6,8 l/100 km. El anterior motor Diesel de 207 CV gastaba 7,5 l/100 km.
El cambio de marchas es automático y tiene seis relaciones. Además del programa normal, tiene uno deportivo y también la posibilidad de seleccionar las marchas manualmente desde las levas que hay en el volante. El funcionamiento del cambio es muy bueno: suficientemente rápido, suave y con una capacidad grande de interpretar lo que necesita el conductor en cada momento.
jueves agosto 13
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