No destaca por el confort

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El Jeep Wrangler no es un todoterreno que destaque por su diseño interior ni por su comodidad.

El puesto de conducción es correcto (con un asiento muy elevado) pero se nota la ausencia de algunos detalles como el reposapiés en las versiones con cambio manual o la regulación automática de los retrovisores (hay que moverlos con la mano). La regulación tanto del volante como del asiento es escasa.

La colocación de los mandos es en general correcta, aunque algunos no estén situados en la posición más habitual (los de los elevalunas eléctricos están en el salpicadero).

La visibilidad es muy buena hacia delante por lo altos que van los asientos. No lo es hacia atrás, ya que la rueda de repuesto tapa gran parte de la luneta; los retrovisores son muy grandes.

Los asientos delanteros se adelantan muy poco, lo que hace que el acceso a las plazas traseras sea complicado excepto para niños o personas con mucha agilidad. Las plazas traseras tienen suficiente espacio hasta el techo pero el espacio para las piernas es escaso.

El maletero tiene espacio suficiente para llevar de pie dos maletas pequeñas. Bajo él hay un doble fondo, de poca capacidad.

Si tiene el techo duro, el Jeep Wrangler se puede descapotar quitando las tres partes de las que se compone el techo: las dos delanteras se desmontan fácilmente sin herramientas, pero la trasera hay que desatornillarla y desconectar los cables y el limpiaparabrisas de la luneta trasera.

Las puertas también se pueden quitar y la luneta delantera se puede abatir sobre el capó.

La guantera y el cajón que hay entre los asientos delanteros tienen cerradura, para cuando esté descapotado.

jueves julio 17

Salón de Detroit 2010

Salón de Detroit 2010 Todas las novedades de las grandes marcas, fotos, prototipos y mucho más, en nuestro especial.

Ecológicos

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