Hemos probado la versión Rubicon, que es la que mejor se desenvuelve por el campo.
La versión Diesel tiene un motor de cuatro cilindros y 2,8 l de cilindrada con 177 CV (es una variante del que tiene, por ejemplo, el Chrysler Grand Voyager con 163 CV). Es un motor que mueve con cierta facilidad al Wrangler, pero peca de ser excesivamente ruidoso y vibra mucho a ralentí.
La versión Rubicon se diferencia de las demás por llevar bloqueo eléctrico de los diferenciales delantero y trasero, desconexión de la barra estabilizadora delantera, un eje rígido delantero más grueso, más protecciones en los bajos de la carrocería y una caja de transferencia distinta, que hace una reducción muy grande.
Con la misma palanca accionamos la tracción total y las marchas reductoras (siempre con tracción a las cuatro ruedas). Las reductoras del Wrangler permiten subir y bajar rampas sin esfuerzo.
Para pasar de tracción trasera a total o viceversa no es necesario detener el coche, basta con circular a una velocidad inferior a 80 km/h. La tracción total sólo puede conectarse sobre firme deslizante, ya que si la conectáramos en asfalto dañaríamos la transmisión.
Los neumáticos de serie sirven para superar muchos tipos de obstáculos con facilidad: de todos modos, con unos neumáticos más especializados sus cualidades fuera del asfalto serían excelentes.
Para aumentar el recorrido de la suspensión a la hora de superar algún obstáculo en concreto, el Rubicon permite desconectar la barra estabilizadora delantera mediante un sistema denominado Active Sway Bar System («ASBS»). La estabilizadora se conecta de nuevo automáticamente al circular a más de 29 km/h.
Todas las versiones del Wrangler 2.8 CRD con cambio de marchas manual tienen un consumo medio homologado de 9,9 l/100 km. Con cambio automático éste disminuye a 9,7 l/100km. La velocidad máxima que alcanza es de 180 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 11,7 s.
jueves julio 17
Todas las novedades de las grandes marcas, fotos, prototipos y mucho más, en nuestro especial.