Ninguna plaza del Defender es confortable; si acaso las mejores son las delanteras, pero el conductor debe lidiar con una posición al volante con grandes carencias (un apoyo para el pie izquierdo y el volante va muy pegado a la ventanilla) y con pocas posibilidades de regulación (el volante es fijo).
No hay lujos, ni nada accesorio. Las únicas concesiones al confort son un la dirección asistida, de serie para todos los modelos. Los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado y el aire acondicionado es una opción para las variantes más económicas del Defender.
El Defender tiene soluciones útiles si realmente se le da el tipo de utilización para el que está concebido. Por ejemplo, los espejos retrovisores tienen dos posiciones posibles, una para conducir tirando de remolques. Otra cosa interesante es que el tapizado que hay a los pies de los ocupantes de las plazas delanteras se puede desmontar. La batería y una caja de fusibles están ubicadas debajo de la banqueta de los asientos, que es fácil de desmontar.
jueves diciembre 4
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