El RX 400h es un coche cómodo, aunque las personas con una talla superior a la media echarán en falta un poco más de amplitud y altura. Las plazas traseras son más amplias que las delanteras.
Todos los ajustes del asiento son eléctricos. También lo son los del volante, (excepto en la versión «Premium») e incluyen una función que lo aleja del conductor para facilitar el acceso y salida del coche.
El maletero va completamente tapizado y lo cubre una bandeja que se enrolla automáticamente. El suelo está dividido en tres piezas; dos de ellas se levantan pulsando un botón (para lo que es necesario abrir el portón como medida de seguridad) y dan acceso a un doble fondo.
El portón se puede abrir de forma manual o eléctrica (según la versión) mediante un botón que hay en el salpicadero o en el mando a distancia. Para cerrarlo, hay un tercer botón en la parte interior del portón
La rueda de repuesto está bajo el maletero en el exterior del coche, y va protegida por una carcasa de plástico.
En general, el ajuste entre piezas y la calidad de los materiales son buenos, pero no transmite la misma imagen de calidad que las berlinas más recientes de Lexus.
Llama la atención que el RX 400h no tenga un sistema de entrada y arranque sin llave, como tienen el resto de vehículos híbridos de Lexus.
Los diferentes botones están dispersos por la puerta y la consola, de manera que es muy difícil accionarlos sin mirar primero. Otro inconveniente es que el freno de estacionamiento, que es de pedal, queda demasiado cerca de la pierna.
En la parte superior de la consola hay una pantalla en color de 7" que, además de la información del equipo de sonido, del navegador o del climatizador, muestra en tiempo real el modo de funcionamiento del sistema híbrido y un historial de consumo y de energía eléctrica regenerada. Su manejo es muy sencillo y preferible al de sistemas como el «iDrive» de BMW o el «MMI» de Audi.