Pocas novedades en los propulsores

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La gama de motores del CLC es casi idéntica a la del anterior Clase C SportCoupé. Los motores de gasolina menos potentes (143 y 184 CV) tienen cuatro cilindros y están sobrealimentados mediante un compresor volumétrico. Los motores grandes (204 y 272 CV) tienen seis cilindros en uve y alimentación atmosférica.

Los dos motores Diesel comparten el mismo bloque de cuatro cilindros y 2,1 l de cilindrada. Las características técnicas son similares: inyección directa por conducto común, turbocompresor de geometría variable e intercooler, pero los distintos ajustes en la gestión interna les proporciona una potencia de 122 y 150 CV respectivamente.

Todas las versiones tienen de serie una caja de cambios manual de seis velocidades, pero opcionalmente pueden montar una caja automática, de cinco velocidades para los cuatro cilindros y de siete (tipo 7G-TRONIC) para los V6. El paquete deportivo opcional incluye un accionamiento mediante palancas situadas tras el volante, para las versiones automáticas.

La postura al volante del CLC es la típica de un cupé, con el cuerpo situado cerca del suelo. El asiento de serie es algo blando y un poco difícil de ajustar. Las plazas traseras están limitadas por la poca altura al techo disponible, insuficiente para personas de más de 1,70 m de estatura. El acceso a las mismas es sencillo gracias a un dispositivo situado en los asientos delanteros.

La terminación interior es la que se espera de un Mercedes-Benz, tanto por la buena calidad de los materiales como por el fino ajuste entre las distintas piezas. El maletero no es muy grande (310 l), aunque sí tiene un cómodo acceso gracias al portón. El asiento trasero puede abatirse por partes para conseguir hasta 1.100 l de volumen de carga. La rueda de repuesto es de uso temporal.

miércoles mayo 7

Salón de Frankfurt 2009

Salón de Frankfurt 2009 Todas las novedades de las grandes marcas, fotos, prototipos y mucho más, en nuestro especial.

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