Es un coche costoso en relación al resto de las berlinas de lujo de sus características. Por mucho menos de lo que cuesta un 220 CDI (42.100 €) hay un BMW 520d de 177 CV o un Audi A6 2.0 TDI de 170 CV.
Puede merecer el esfuerzo pagar por el Mercedes-Benz si se concede gran importancia a la comodidad y suavidad de funcionamiento, así como a su extraordinario nivel de seguridad para rodar a buen ritmo por carreteras de trazado rápido. No compensa si se busca un coche ágil (el nuevo Clase E dista de serlo, al menos con la suspensión de serie) o si se espera una calidad de realización superior a la que tienen sus rivales.
La mayor diferencia que ha implementado Mercedes-Benz en esta nueva generación ha sido añadir a la lista de opciones un buen número de elementos de asistencia a la conducción, como el que controla la presencia de vehículos en el ángulo muerto, la advertencia por cambio involuntario de carril, el cambio automático y progresivo de luces largas a cortas y viceversa, o el sistema de visión nocturna con reconocimiento de peatones.
El sistema de iluminación tiene un funcionamiento excepcional; actualmente, no hay ningún coche con un sistema de iluminación mejor.
También cabe destacar que, a igualdad de potencia y tipo de combustible, los nuevos Clase E gastan menos que los de la generación anterior, y por fin les pisan los talones a los BMW Serie 5.
Un ejemplo de buen rendimiento es el Clase E 220 CDI (Diesel, de 170 CV). Es una de las variantes más económicas de la nueva Clase E y posiblemente una de las más recomendables por su excelente equilibrio entre prestaciones y consumo. Hay otro menos potente, el E 200 CDI, que puede quedarse algo escaso de potencia para ciertas condiciones.
jueves agosto 27
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