El Mercedes-Benz GLK no es el más espacioso de los todoterreno de sus dimensiones. Tiene unas plazas delanteras donde se pueden acomodar personas de gran estatura, porque el asiento puede alejarse mucho del volante y la altura al techo es generosa.
Los asientos delanteros de serie tienen mandos eléctricos para la inclinación del respaldo y la altura de la banqueta, pero la inclinación de ésta y el ajuste longitudinal se hacen de forma manual. Opcionalmente, hay asientos con mandos eléctricos para todos los ajustes. En este caso, los mandos están en la puerta en vez de en el asiento.
En las plazas traseras el GLK no es un coche amplio, sobre todo por el espacio que hay para las piernas. Tres pasajeros no irán cómodos puesto que tampoco es muy ancho y, además, la plaza central no resulta cómoda ya que el respaldo hace las veces de reposabrazos y en su interior hay dos posavasos extraíbles y un cajón para dejar objetos poco voluminosos.
El maletero tiene 450 litros de capacidad, 90 litros menos que un Audi Q5. Bajo el piso hay un doble fondo con una caja plegable de plástico. Bajo él, está el espacio para llevar la rueda de emergencia.
El respaldo posterior se abate por partes asimétricas y, una vez plegado, enrasa con la superficie del maletero.
Entre los elementos opcionales hay un climatizador de tres zonas («THERMOTRONIC 3-zone»), un sistema multimedia de entretenimiento destinado a los pasajeros de los asientos traseros, el sistema de reconocimiento de órdenes por voz («LINGUATRONIC»), llantas de aleación de hasta 20 ", el sistema de ayuda al aparcamiento («PARKTRONIC») o un techo de cristal panorámico eléctrico.
Tanto los materiales como los ajustes son de gran calidad.
martes junio 30
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