El diseño del SLR Stirling Moss se inspira en el SLR 300 original. La carrocería, fabricada en fibra de carbono, se caracteriza por la ausencia de techo, ventanillas y parabrisas. Los ocupantes de este "speedster" (así lo llama Mercedes-Benz) podrán experimentar la misma sensación que tenían los pilotos de los años cincuenta, al recibir toda la fuerza del viento sobre su cuerpo.
En lugar de parabrisas, unas pequeñas pantallas sobre el capó desvían ligeramente la corriente de aire que soportan el conductor y su acompañante. Los arcos de seguridad detrás de los asientos, que protegen en caso de vuelco, están carenados para mejorar su aerodinámica.
Las pequeñas puertas laterales se abren al bascular estas sobre la parte delantera y elevarse de la posterior. La zona del habitáculo del SLR Stirling Moss se puede cerrar mediante dos cubiertas guardadas en el maletero. El acabado del interior es sencillo; está realizado en aluminio, fibra de carbono y piel de alta calidad.
El SLR Stirling Moss ha sido objeto de un concienzudo estudio aerodinámico para lograr una buena estabilidad a alta velocidad. Los bajos están totalmente cerrados y el difusor trasero tiene mayor tamaño que el de un SLR Coupé o Roadster.
El aerofreno trasero se despliega automáticamente al frenar a más de 120 km/h, pero el conductor puede también accionarlo a voluntad para aumentar la carga aerodinámica sobre el eje trasero. Las salidas de escape se encuentran en ambos lados del coche, justo delante de las puertas.
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