En el interior del Lancer hay sitio para cuatro personas de talla normal o normalmente altas. No falta espacio de forma clara en ningún sentido. Como ocurre en todas las berlinas de este tamaño, detrás no caben tres ocupantes por la falta de anchura para los hombros y por la inadecuada forma de la banqueta en su zona central.
Los asientos delanteros son buenos: tienen el relleno de espuma tirando a duro y grandes soportes laterales, que sujetan convenientemente incluso si la tapicería es de cuero. Falta la posibilidad de que el volante se pueda regular en altura, para que todos los conductores puedan sentirse cómodos a los mandos del Lancer.
Es un coche con una calidad de acabado más que suficiente, pero sin aspiraciones de coche refinado. Los conductores que tengan gusto por el detalle echarán en falta un tapizado en el piso del maletero sólido y bien hecho, unos parasoles con luz de cortesía, luz en la guantera o un sistema que cierre automáticamente las puertas cuando el coche comienza la marcha. Estos elementos son frecuentes en otros coches similares cuyo coste empieza en 20.000 €.
No obstante, en general el Lancer tiene un salpicadero bien construido y ajustado, y además el coche entero da una grata sensación de solidez.
El navegador con pantalla táctil funciona bien y es claro de manejar. La cartografía (de España y otro países europeos) está guardada en un disco duro de 30 GB y sobra espacio, que puede usarse para que los ocupantes guarden sus archivos de música. La conexión Bluetooth para el teléfono está integrada, pero sólo se puede manejar mediante órdenes vocales; es decir, no se puede marcar pulsando botones en la pantalla, ni hay posibilidad de consultar la agenda telefónica.
martes mayo 6
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