El Lancer está hecho a partir de una plataforma hecha por Mitsubishi y pensada para que, con los cambios necesarios, la puedan llevar diferentes modelos como el todoterreno Outander (y por lo tanto el Citroën C-Crosser y el Peugeot 4007) o el Mitsubishi Delica:D5, un monovolumen con tracción total que se vende en Japón.
El resultado dinámico es satisfactorio. Es cómodo en las zonas bacheadas, estable y seguro de reacciones en condiciones exigentes, si bien no destaca especialmente por ninguna de estas cualidades. Donde sí hay un punto flaco (al menos en nuestra unidad de pruebas) es en la cantidad de espacio que necesita (un 10% más de la cifra que se podría considerar buena) para detenerse cuando se frena todo lo posible desde una velocidad elevada. Este extremo sólo lo hemos notado a la hora de comprobar sus prestaciones; en una conducción normal, e incluso rápida, pasa desapercibido.
El motor será del agrado de quienes vayan buscando buenas prestaciones y bajo consumo. Según datos oficiales alcanza 205 km/h de velocidad máxima, mientras que su consumo se queda en unos moderados 5,9 l/100 km (6,3 l/100 km si va equipado con llantas de 18”). En condiciones de uso normales se gasta esa cantidad de combustible cuando se viaja por autopista haciendo una media en torno a 120 km/h.
Este motor es el mismo que el Grupo Volkswagen lleva utilizando durante bastante tiempo en varios de sus modelos; actualmente el fabricante alemán lo está reemplazado por uno similar pero con un sistema de inyección diferente (que de momento Mitsubishi no utilizará).
Un aspecto negativo del Lancer es que resulta bastante ruidoso. Esta sensación está determinada de manera importante por el motor, pero también se puede apreciar que el ruido de rodadura es alto. El Lancer es superado por otros modelos en cuanto a suavidad de marcha.