El Nissan 370Z tiene un motor de seis cilindros 330 CV muy parecido al que usa Infiniti en muchos de sus modelos. Proporciona un gran agrado de funcionamiento al 370Z y una capacidad de aceleración relativamente grande. Hay coches que pueden dar más aceleración con un motor menos potente, como por ejemplo el Audi TTS (272 CV). El modelo de Nissan no acelera más porque es más bien pesado, a pesar de sus recortadas dimensiones exteriores.
Tiene un consumo de combustible alto, aunque no desorbitado. Se puede viajar a 120 km/h por una autopista a una media de 120 km/h (para lo cual hay que ir constantemente a más 130 km/h) gastando unos 9,5 l/100 km. Hay coches que gastan menos en unas condiciones similares, como un BMW 335i Coupé. Como el depósito del 370Z es relativamente grande, 72 l, la autonomía es más que correcta para un uso normal.
En carreteras de curvas salen a relucir todas las cualidades del 370Z como deportivo. Es ágil de reacciones, se inscribe en cada curva con gran rapidez y lo mejor es que deja sentir perfectamente (a través de los asientos, pedales y dirección) información muy valiosa para que su conductor lo pueda guiar con total precisión. Ese nivel de sensaciones no las llega a transmitir un Audi TT.
Como algunos coches pensados para ser rápidos en curvas lentas, el 370Z no tiene una estabilidad lineal perfecta. A poco que la carretera no esté en perfecto estado, tiene tendencia a seguir las irregularidades de la calzada. Este efecto aumenta con la velocidad.
Un inconveniente del 370Z es que es difícil de conducir sobre piso deslizante. Tiene tracción trasera y un motor con mucha fuerza, por lo que no se puede utilizar el acelerador descuidadamente a la salida de las curvas lentas y, sobre todo, no conviene desconectar el control de estabilidad.
jueves noviembre 5
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