El habitáculo del Qashqai es más parecido al de un todoterreno que al de un turismo por la altura a la que se encuentran los asientos respecto al suelo. Por tanto, se va más sentado que tendido. En general, esto permite tener una mejor visibilidad del tráfico que hay alrededor.
La vista hacia atrás a través de la carrocería es peor, porque los montantes traseros son gruesos y el cristal de la luneta no deja ver los objetos bajos. Los retrovisores exteriores de gran tamaño y la cámara trasera (disponible con el nivel de equipamiento Tekna) disminuyen en parte este inconveniente.
Es un coche razonablemente espacioso dadas las dimensiones de la carrocería, principalmente por la anchura, pero el espacio que dejan las puertas traseras para acceder al interior no es grande. Los asientos delanteros son cómodos.
El maletero tiene 420 litros de capacidad, un volumen relativamente grande, y unas formas que favorecen su aprovechamiento. El borde de carga está a 78 cm, lo que obliga a levantar mucho los objetos para introducirlo en el maletero (un inconveniente grande si son muy pesados).
El acabado es, en general, bueno. No hay materiales muy vistosos ni exquisitos al tacto, pero parte de los plásticos están acolchados o tienen un acabado suave al tacto.
En el volante hay mandos para manejar el equipo de sonido, descolgar el teléfono o configurar el programador de velocidad. En la consola hay un indicador que advierte de la utilización de los cinturones de seguridad traseros y la desconexión del airbag frontal del pasajero (útil para poder llevar una sillita infantil en esa plaza).
martes agosto 18
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