Si se busca un auténtico deportivo, el Porsche Boxster es superior a todos sus rivales (exceptuando vehículos muy poco extendidos y raros de encontrar en España, como el Lotus Elise).
Lo que le distingue no es lo que puede acelerar en una recta. Tiene un delicioso motor de 255 CV de potencia que da una capacidad de aceleración intensa, pero se ve superado por ciertos modelos con motor turboalimentado (por ejemplo el Audi TTS de 272 CV).
Cuando de lo que se trata es de frenar todo lo posible y de trazar curvas lentas con la máxima precisión, hay pocos vehículos que puedan seguir el Boxster; esta afirmación es válida incluso para vehículo de mucha mayor potencia. Está pensado y desarrollado, como pocos, para conseguir la máxima diversión y eficacia en este tipo de trazados.
Hasta se puede considerar fácil de conducir, o al menos lo es más que un BMW Z4. El Porsche Boxster es rápido de reacciones, cambia de trayectoria con facilidad y es sensible al estado de la carretera (si hay baches grandes, la carrocería se mueve verticalmente con fuerza), pero es difícil que pierda la trayectoria de forma apreciable incluso en una conducción decidida.
Tiene como opción la suspensión de dureza variable (PASM) que es muy interesante porque cumple dos funciones: cambia automáticamente la dureza de la amortiguación (muy dura cuando es necesario y menos dura cuando es posible).
De la extensa lista de equipamiento opcional que puede tener el Boxster, el más interesante –con diferencia- es el cambio de marchas PDK. Da la mayor comodidad para un uso en ciudad y la máxima eficacia en conducción rápida.
El Boxster PDK tiene un consumo medio homologado de 9,1 l/100 km (9,4 l/100 km con cambio manual). Aunque es un consumo al que resulta poco factible acercarse a poco que la conducción sea decidida, da una idea de que es un vehículo eficiente con el uso del combustible siempre que se conduzca a ritmo suave.
martes junio 2
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