El Porsche Cayenne se distingue de la mayoría de todoterrenos por la agilidad con la que se desenvuelve en carreteras con curvas lentas. También lo hace por el buen tacto de la dirección, que permite dirigir el coche con precisión.
El Cayenne Diesel está bien insonorizado y no suena mucho más que la versión de gasolina, ni desde dentro ni desde fuera del coche. Pesa unos 100 kg más que el de gasolina menos potente. De esa cantidad, prácticamente la mitad se debe al material aislante del ruido.
El cambio automático Tiptronic tiene seis velocidades. Se puede utilizar también en modo manual desplazando la palanca de cambio. Su funcionamiento es correcto pero queda alejado de otros cambios automáticos más modernos, como el «PDK» de doble embrague que tienen otros modelos de Porsche.
El consumo medio homologado es 9,3 l /100 km, acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 s y alcanza una velocidad máxima de 215 km/h. Es, por tanto, más rápido ganando velocidad y gasta menos que el Cayenne de 290 CV.
Puede tener una suspensión neumática que permite regular la altura al suelo. Es un dispositivo muy recomendable si se va a utilizar en todoterreno y en asfalto. También puede llevar una amortiguación variable («PASM»), con varios niveles de dureza seleccionables. Otro elemento opcional que influye sobre sus cualidades dinámicas es el sistema de reducción del balanceo «PDCC».
Fuera de carretera, el Cayenne sorprende por la capacidad que tiene para superar con facilidad grandes obstáculos a pesar de sus dimensiones. Al conectar la reductora también se modifica el funcionamiento del control de estabilidad para permitir un mayor deslizamiento y el del ABS, para reducir la distancia de frenada sobre superficies sueltas.
jueves marzo 26
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