Decir que un Cayman S es un deportivo me parece muy poco, sobre todo teniendo en cuenta lo desvirtuado que está este calificativo en el panorama automovilístico actual. No es un envoltorio llamativo, sino quizá el mejor coche que se puede comprar por una cantidad de dinero semejante para disfrutar de la conducción, no para viajar rápidamente o con comodidad.
Es un coupé de techo cerrado que deriva del Boxster. Las diferencias más notables comparado con el Boxster son de funcionalidad. El Cayman tiene un maletero trasero más voluminoso, tiene un cristal trasero más grande (que le da algo más de visibilidad) y un techo de metal que aísla mejor que una capota de lona. A favor del Boxster S hay 6.000 € de diferencia y, para quien lo valore, una carrocería descapotable.
El Cayman S tiene los atributos que distinguen a los coupés descapotables de la marca alemana: unas cualidades dinámicas excepcionales. No se distingue tanto por lo que acelera (un Audi TT S de 272 CV no es más lento, si de lo que se trata es de acelerar en rectas), sino por las sensaciones que transmite al conductor y por su superlativa eficacia en conducción decidida por curvas o circuitos.
El inconveniente es su precio -67.365 €- y también el coste de las opciones, que además son numerosísimas. Por mucho menos dinero hay coches como el Nissan 350 Z (313 CV), el Audi TT Coupé TTS 2.0 TFSI 272 CV quattro o el BMW 335i Coupé (306 CV).
viernes septiembre 19
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