Las cualidades dinámicas del Panamera salen a reducir en cualquier carretera sinuosa. El tacto de la dirección, la firmeza de la suspensión, su estabilidad y las sensaciones que transmite lo distinguen con total claridad de cualquier otra berlina de su tamaño. También tiene un puesto de conducción excelente, con un asiento cercano al suelo y un volante que queda casi vertical.
Pero todo lo anterior tiene una pega, y es que el Panamera es el menos confortable. Lo es por suspensión, por acústica y por sus asientos. No es un coche incómodo, pero sí lo será para quien quiera una berlina de este tamaño con la intención de viajar lo más plácidamente posible. El ruido procedente de los neumáticos produce cierto cansancio, los asientos recogen de forma sobresaliente el cuerpo pero tal vez son demasiado duros; algo parecido ocurre con la suspensión: si bien absorbe satisfactoriamente las irregularidades del asfalto, resulta demasiado firme para quien este acostumbrado a viajar en coches con suspensiones más blandas, que mecen la carrocería con mayor lentitud.
El motor del Panamera 4S tiene ocho cilindros en V y 4.806 cm³. Es atmosférico, de inyección directa. Con la tracción total y el cambio automático PDK alcanza 282 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5 segundos.
El consumo medio homologado por Porsche es 11,1 l/100 km. Hay un sistema, denominado «Stop&Start» que apaga el motor automáticamente cuando el coche se detiene, por ejemplo en un atasco o un semáforo. Basta con levantar el pie del freno para que, casi inmediatamente, se ponga en marcha otra vez. Este dispositivo contribuye a reducir el consumo en tráfico urbano.
martes noviembre 17
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