El Clio 1.2 TCE 100 CV utiliza un motor relativamente nuevo. Tiene una cilindrada muy pequeña (realmente es de 1.1 l, aunque Renault lo llame de otra manera), turbocompresor y una potencia relativamente alta.
El resultado es muy bueno. Con este motor, el Clio es capaz de dar unas prestaciones mejores que otro coches similares, como por ejemplo el SEAT Ibiza 1.6 16v 105 CV. Si bien sobre el papel la potencia de ambos coches es semejante, se impone el hecho de que, a igualdad de potencia, los coches turboalimentados dan prestaciones superiores que los que no lo son.
El consumo se puede considerar relativamente bajo, siempre que se conduzca con suavidad. No obstante, no hay que esperar consumos especialmente bajos. A aquellos conductores que hagan una gran cantidad de kilómetros al año, les sigue compensado una variante con motor Diesel, pese al buen rendimiento del 1.2 TCE. Para compensar los 2.000 € que hay de diferencia entre un Clio 1.5 dCi de 105 CV y un Clio 1.2 TCE de 100 CV hay que hacer muchos kilómetros.
El consumo medio que homologa Renault para este coche son 5,9 l/100 km. Nosotros hemos gastado 7,5 l/100 km en un uso variado de ciudad y sobre todo carretera de todo tipo a ritmo tranquilo, en ocasiones con el aire acondicionado conectado. En autopista, para hacer una media de 120 km/h, el consumo fue 6,8 l/100 km.
Por su respuesta dinámica, el Clio es algo intermedio entre un utilitario y un coche de carretera. Es seguro, reacciona bien y tiene una suspensión muy buena. Sin llegar a ser tan ágil como un Peugeot 207 o un Ford Fiesta, reacciona muy bien en condiciones muy diferentes. Lo que sí se echa en falta en el Clio es una dirección con mejor tacto. La que tiene es muy blanda y deja sentir poco el contacto con la carretera. Algo similar le ocurre al Mégane y al Laguna.
jueves julio 24
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