El Renault Grand Scénic es, de alguna forma, el hermano pequeño del Espace -el primer monovolumen que apareció en Europa- y, como éste, también puede tener siete plazas. El Renault Grand Scénic es diferente del Renault Scénic, una variante con carrocería 22 cm más corta y disponible únicamente con cinco asientos.
Renault comercializa el Grand Scénic desde 17.650 €. Si lo que se busca es un vehículo con carrocería de monovolumen de entre 4,4 m y 4,6 m de longitud -independientemente del motor o el equipamiento que lleve- hay alternativas más asequibles, como el Opel Zafira o el SEAT Altea XL.
Tomando como referencia la versión con motor Diesel de 130 CV, el Renault Grand Scénic cuesta 2.500 € más que un Renault Mégane Berlina y 450 € que un Renault Laguna, todos ellos el mismo motor.
La versión que hemos probado es la más potente, gracias a su motor Diesel de 160 CV; por ella hay que pagar 26.550 €. No es la más costosa, ya que hay una variante de este motor que da 150 CV y que va acoplado a una caja de cambios automática que cuesta 1.000 € más.
El Grand Scénic 2.0 dCi de 160 CV va asociado a un único nivel de equipamiento, denominado «Privilege».
Entre los elementos relacionados con la seguridad que trae de serie están el control de estabilidad, los seis airbags (no puede tener laterales traseros) y los anclajes Isofix para sillitas infantiles. Pensando en los niños, Renault también ha colocado un segundo retrovisor interior, más pequeño que el normal, para poder vigilarlos desde el puesto de conducción.
El equipamiento relacionado con el confort y la conducción también es amplio: retrovisores abatibles eléctricamente, entrada y arranque sin llave, climatizador con control de temperatura de dos zonas, sensores de proximidad traseros para facilitar el aparcamiento y freno de estacionamiento eléctrico. Con tantos elementos de serie, sorprende que los faros de xenón sean opcionales.
martes noviembre 10
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