El Twingo RS es un ejemplo claro de que no hace falta un motor de extraordinaria potencia, ni embarcarse en un gasto elevado para disfrutar de la conducción por carreteras de montaña o por circuitos.
La puesta a punto de la suspensión del Twingo RS es de nota. Sí, es un coche duro de suspensión, incómodo para viajar, pero es que no debe haber otra manera de conseguir un nivel de estabilidad tan superlativo.
Renault ha hecho un deportivo auténtico, pero relativamente fácil de conducir. Sacarle un mal gesto, que ponga en aprietos al conductor, no es fácil. Se mueve con mucha rapidez, pero es raro que se aparte de la trayectoria marcada con el volante. Cuando excepcionalmente ocurre, el control de estabilidad llevará las cosas a su cauce.
Existen dos ajustes posibles para la suspensión, el de serie y el «chasis cup». Este consta de una suspensión más dura, una dirección más rápida y unas ruedas mayores, con medidas 195/40 17; conviene recordar que, con un perfil tan pequeño, no es difícil pellizcar el neumático o incluso golpear la llanta con el suelo a poco que encontremos a nuestro paso un bache con bordes afilados.
El motor, atmosférico y de 1,6 l de cilindrada, queda en segundo plano. Aunque tiene 130 CV y mueve al Twingo con gran soltura. Según datos oficiales facilitados por Renault llega a 201 km/h y puede acelerar hasta 100 km/ en 8,7 segundos. Tiene un funcionamiento puntiagudo, pues para que dé lo mejor de sí hay que hacerlo funcionar a un régimen muy alto, para lo cual el conductor debe usar el cambio de marchas con frecuencia.
martes febrero 17
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