El Ibiza tiene un contraste muy fuerte entre cómo se viaja en las plazas delanteras y en las traseras. Delante tiene buenos asientos (incluso desde la versión más barata), un volante que puede ir bien colocado y un apoyo para el pie izquierdo sólido y grande. No hay ningún coche similar en el que una persona de talla media pueda viajar mejor.
Atrás ocurre lo contrario. Hay poco espacio (sobre todo altura al techo), y el resposacabezas sólo queda bien colocado a personas de hasta 1,65 m (a los que son más altos les queda bajo). No es un coche recomendable para utilizar las plazas traseras con frecuencia; si se va a hacer, puede ser más interesante elegir otro modelo.
Que atrás tenga menos espacio que el modelo anterior, cuando el nuevo es más largo sólo se puede explicar por la ganancia de maletero. Tiene un volumen más que aceptable, unas formas aprovechables y elementos que hacen su uso cómodo. Así, lleva argollas para sujetar la carga, ganchos para colgar bolsas y un sitio específico para colocar las bombillas de repuesto y los triángulos de emergencia.
Según hemos observado en diferentes unidades, la calidad de acabado del nuevo Ibiza ha ido mejorando claramente desde que se comenzó a fabricar. Ahora algunos plásticos están aparentemente mejor unidos entre sí o mejor sujetos (como el que hay entre los asientos delanteros).
jueves agosto 7
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