El León FR de gasolina tiene el motor 2.0 TSI de 211 CV. Antes tenía una variante del mismo motor con 200 CV. Es un motor de inyección directa y sobrealimentación mediante turbocompresor.
Su funcionamiento es fantástico, suave en una conducción normal y con mucha fuerza cuando se requiere una aceleración intensa. Además, su consumo es moderado dada la potencia y las prestaciones que tiene. Estas, según los datos homologados por SEAT, son las siguientes: la velocidad máxima es 233 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 7,2 s y consume 7,3 l/100 km de media. Con el cambio automático «DSG», la aceleración mejora ligeramente (7,1 s) y el consumo aumenta (7,5 l/100 km).
Las versiones FR tienen de serie un dispositivo que simula la acción de un diferencial delantero de deslizamiento limitado y que SEAT llama «XDS». No es un elemento mecánico, sino una intervención selectiva en los frenos controlada electrónicamente.
La estabilidad del León es buena en carreteras lentas y rápidas. La suspensión (que es la que SEAT denomina deportiva), aunque dura, tiene capacidad suficiente para absorber las irregularidades sin hacer rebotar la carrocería. No es un coche cómodo en términos absolutos, pero sí lo suficiente para tratarse del tipo de coche que es.
El FR es un coche relativamente ágil porque es sensible a la deceleración en curvas. Esto no supone ningún problema para el conductor, puesto que el control de estabilidad forma parte del equipamiento de serie.
El cambio automático «DSG» de seis relaciones nos parece una opción muy recomendable por lo bien que funciona en casi todas las circunstancias.
martes mayo 5
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