Según datos oficiales, el Rodius tiene una velocidad máxima de 181 km/h y acelera hasta 100 km/h en 12,9 segundos.
Tiene una reserva de potencia suficiente para viajar a un ritmo normal. Se puede echar en falta algo más de potencia para mantener la velocidad cuando hay fuertes desniveles en carretera o cuando hay que adelantar en poco espacio en carreteras de doble sentido.
No obstante, teniendo en cuenta su potencia, no destaca por tener unas prestaciones rápidas. Por ejemplo, un Renault Grand Espace dCi de 150 CV es claramente más rápido que el Rodius.
El confort de marcha que tiene el Rodius es bueno por suspensión, pero le falta que el interior esté más aislado del ruido del motor y del que produce el contacto del aire con la carrocería, sobre todo cuando se viaja a alta velocidad.
Dadas sus dimensiones es un coche poco adecuado para ciudad. Hay pocas plazas de aparcamiento donde el Rodius entre bien y su escasa visibilidad hacia atrás dificulta los aparcamientos en batería. A pesar de su tamaño, no necesita demasiado sitio para girar.
En carretera el Rodius invita a una conducción tranquila, sobre todo si hay muchas curvas, porque está lejos de ser un coche ágil.
El cambio manual funciona bien pero la palanca tiene unos movimientos muy largos. En opción se puede elegir un cambio automático, con la posibilidad de seleccionar marchas manualmente con el dedo pulgar desde un botón que hay en la palanca selectora.