Al igual que los motores Subaru de gasolina, el nuevo motor Diesel tiene un bloque de aluminio de cuatro cilindros en disposición bóxer, es decir, de cilindros horizontales opuestos dos a dos. Junto con la tracción total permanente, esta configuración de motor es una de las señas de identidad de la marca japonesa. Respecto a un motor en línea convencional, el motor bóxer tiene el centro de gravedad más bajo y genera menos vibraciones, pero también es más complejo y tiene un coste de fabricación mayor.
Otras características de este Diesel son la inyección directa mediante conducto común y el único turbocompresor de geometría variable. Las culatas tienen dos árboles de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro. La relación de compresión es baja (16,3 a 1) para reducir las emisiones de ciertos gases contaminantes (óxidos de nitrógeno) y producir menos ruido interno. Dispone de un filtro de partículas en el escape.
Después de haberlo conducido brevemente se confirma que el Legacy Diesel gasta poco, aun comparándolo con modelos de tracción delantera. El motor empuja de una forma lineal aunque le cuesta iniciar la marcha desde parado, un defecto común entre los Diesel modernos. Es particularmente suave y poco ruidoso, incluso en frío o al acelerar a fondo.
El Legacy Diesel es un buen coche para viajar gracias a la suavidad del motor y a lo confortable de la suspensión. No obstante le falta algo de espacio interior: en la fila trasera no hay suficiente anchura ni altura para sentar cómodamente a tres adultos. El acabado interior es bueno, pero está exento de materiales lujosos.