El Avensis tiene una seguridad de reacciones por encima de la media y eso se nota: aun forzando situaciones comprometidas, es difícil que tenga una reacción brusca.
Lo que no tiene es una agilidad de reacciones muy grande en carreteras de curvas, como por ejemplo tiene un Mazda6. Para el resto de utilizaciones el Avensis resulta muy satisfactorio, especialmente en carreteras amplias como autopistas o autovías. Es de esos coches que transmiten una importante sensación de aplomo (por ejemplo, mayor que la de un SEAT Exeo, que tiene menor estabilidad lineal) y casi tanto como la que tienen coches más grandes.
El motor D-4D de 150 CV contribuye a que el Avensis sea agradable de conducir, porque tiene buena respuesta al acelerador en todo momento. Por ejemplo, al Avensis D-4D no le cuesta comenzar la marcha desde parado en una pendiente, problema presente en numerosos coches turbodiesel. Ahora bien, no es un vehículo especialmente veloz; por la capacidad de aceleración que hemos medido, parece que tenga más bien en torno a 140 que a 150 CV. Las cifras declaradas por el fabricante de velocidad máxima (210 km/h) y aceleración hasta 100 km/h (en 8,9 segundos) sí son normales para su potencia.
Es difícil obtener un consumo próximo a los 5,5 l/100 km, que Toyota ha homologado para este coche. Según mediciones propias, para hacer una media próxima a 128 km/h en autopista, sobre un recorrido de ida y vuelta, gastó 6,6 l/100 km. Un BMW 318d o un Volkswagen Passat 2.0 TDI 140 CV, muy frugales por consumo, gastan algo menos en las mismas condiciones.
De momento, esta versión sólo está disponible con cambio de marchas manual. A mediado de 2009 podrá tener un cambio de marchas automático (AutoDrive S).
martes marzo 31
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