Los 122 CV del motor turboalimentado del Golf parecen más de los que en realidad son. Tiene una respuesta enérgica y a la vez agradable porque tiene fuerza en todo el abanico de revoluciones y su suavidad de funcionamiento es notable. Puede tener un consumo bajo, siempre que se conduzca con suavidad. Para hacer una media de 120 km/h, siempre por autopista, el consumo medio de combustible está por debajo de 7,0 l/100 km. En carreteras de circunvalación de grandes ciudades con poco tráfico y practicando una conducción suave no es raro bajar de 6,0 l /100 km.
El cambio automático DSG es mejor que el manual para todo tipo de utilización. Por ciudad, porque como ocurre con todos los cambios automáticos, no hay que pisar constantemente el embrague. En carretera, porque siempre lleva el motor en el régimen necesario para ahorrar combustible o para conseguir la máxima aceleración. Precisamente con el cambio automático DSG se adelanta mejor que con uno manual, pues no hay que preocuparse de elegir la marcha más adecuada: sólo hay que pisar el acelerador todo lo necesario. El cambio DSG es excepcional por su rapidez de funcionamiento y porque en los cambios de marcha no hay interrupción en la aceleración. Sólo se percibe una aceleración constante y más o menos intensa en función de lo que se pise el acelerador.
La suspensión es de gran calidad y las reacciones del Volkswagen Golf son seguras. Con la suspensión opcional DCC, el resultado es aún mejor. Se puede elegir el modo Confort, que da una nivel de comodidad parecido al que ofrecen algunas berlinas de lujo (es perfecto para viajar por carreteras bacheadas), o un modo Sport, que incrementa la dureza de la amortiguación para conseguir una mayor precisión en la trayectoria. También se puede elegir el modo normal, que ajusta constantemente la dureza de la amortiguación al estilo de conducción.
martes abril 14
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