El Golf con el motor Diesel de 110 CV es una alternativa muy interesante. Lo tiene todo: muy bajo consumo, agrado de funcionamiento y una suavidad de marcha que, hasta la fecha, nunca ha tenido un Golf con motor Diesel.
El nuevo Golf tiene más medidas que el anterior para limitar el ruido que llega a los ocupantes. Así, el parabrisas tiene una lámina especial que amortigua más el ruido, tiene más material aislante en diversas partes del habitáculo y las ventanillas y las puertas están mejor selladas.
En muchos coches turbodiesel modernos es muy fácil gastar poco combustible y es difícil consumir mucho. Eso también ocurre en el Golf 2.0 TDI 110 CV, pero quizá de de forma más acentuada. Quien circule poco en ciudad y conduzca a velocidades normales por carretera (siempre que no sean exigente), lo normal es que gaste menos de 6,0 l/100 km. En nuestro recorrido de pruebas hemos gastado 5,5 l/100 km para hacer una media de 123 km/h por autovía (lo que supone circular a casi 130 km/h de forma constante, y eso ya añadiendo los 0,4 l/100 km que marca de menos el ordenador de viaje).
El Golf puede tener varios tipos de suspensión: la de serie, la deportiva y una de dureza variable (DCC). La de serie es muy buena porque da mucho confort. Quien quiera practicar una conducción decidida de manera puntual, pero que no quiera sacrificar el confort en un uso cotidiano, tiene que valorar la suspensión de dureza variable DCC. Desde un botón situado en la consola, el conductor puede seleccinar los ajustes que desee para cada circunstancia.
jueves diciembre 11
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