En recta o en curva, despacio o deprisa el Golf GTI es satisfactorio. No es tan cómodo como cualquier otro modelo de la gama, pero resulta difícil encontrar actualmente en el mercado un vehículo que sea tan ágil en curvas con una amortiguación que no sea muy dura.
La amortiguación de serie funciona muy bien, aunque opcionalmente puede tener una de dureza variable en función de las condiciones de conducción y del asfalto. Esta suspensión se denomina DCC: tiene la peculiaridad de que el conductor puede seleccionar a su voluntad entre un programa de amortiguación muy duro (Sport) o uno relativamente blando (Confort; que viene bien para viajar por autopistas bacheadas).
El motor 2,0 l turboalimentado y de inyección directa del Golf GTI es una referencia por su calidad de funcionamiento. Responde solícitamente a cualquier movimiento con el acelerador y a cualquier régimen.
No gasta poco en términos absolutos, pero sí en relación a la potencia que es capaz de desarrollar. El consumo que cabe esperar en un viaje que se realiza a una media real de algo más de 120 km/h por una autovía, está sobre los 8,6 l/100 km (también real). Es posible gastar apreciablemente menos, si la velocidad se ajusta a la máxima legal permitida en España.
El velocímetro del Golf GTI (como el de otros Golf) es poco preciso; tiene un error próximo a 9% y tampoco lo es el indicador de consumo medio que marca aproximadamente un 5% por defecto.
jueves julio 2
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