El Volvo C30 tiene cuatro plazas. Las dos delanteras son amplias y hay espacio suficiente para conductores de talla superior a la media.
Atrás sólo tiene dos asientos individuales, es decir, están separados entre sí. La ventaja hipotética que tienen estos asientos es que están más lejos de la carrocería que los asientos laterales de los coches de tres plazas traseras, lo que puede dar más seguridad en caso de impacto lateral.
Para acceder a las dos plazas traseras del C30 hay un sistema mecánico que abate el respaldo y un mando eléctrico que sirve para hacer avanzar la banqueta de los asientos delanteros. Queda muy bien y es cómodo, pero el motor eléctrico tarda mucho hasta que desplaza la banqueta hacia delante.
Con 251 l, el maletero del C30 es uno de los más pequeños en los coches este tamaño. Al margen de su volumen, el maletero tiene la peculiaridad de que está cubierto con una especie de cortinilla de tela, formada por una parte que cubre el maletero por su parte superiory dos faldones que caen por delante y detrás. Otra peculiaridad del maletero es que el portón está fabricado completamente de cristal.
El puesto de conducción está muy bien pensado para que sea cómodo en largos desplazamientos y para que la mayor parte de los mandos se puedan manejar con la menor distracción posible. Un ejemplo es que todas las funciones del navegador se pueden utilizar sin soltar las manos del volante (hay un pequeño joystick detrás del brazo derecho del mismo) y la pantalla está colocada cerca del campo de visión de la carretera. El inconveniente de este navegador es su precio (2.700 €) y que da unas órdenes vocales confusas.
A los asientos les puede faltar algo de sujeción lateral en las zonas de curvas, pero tienen un mullido muy cómodo y un resposacabezas que queda muy bien colocado, cerca de la cabeza y a la altura correcta.