El C30 es el coche más pequeño que actualmente tiene Volvo a la venta. Tiene un estilo de carrocería con cierto aire de cupé, como un Opel Astra GTC.
De su interior destaca el esmero con que Volvo ha recubierto los materiales y lo bien que todos los mandos están colocados para que resulten accesibles. También es singular que sólo tiene dos plazas traseras, no demasiado amplias, y un maletero que es insuficiente para el equipaje ligero de cuatro personas.
Hemos probado la versión más potente del gama, el motor de gasolina 2.2 T5 de 220 CV. Con este poderoso motor, el C30 es un coche especialmente rápido, a la vez que suave. Lo malo es que su rendimiento es malo porque gasta mucha gasolina incluso conduciendo a un ritmo tranquilo.
A pesar de su motor, el C3 2.5 T5 no responde a la idea de deportivo puro. Es más bien un coche con el que se puede viajar en un intervalo de velocidad muy amplio, generalmente con mucha comodidad (es especialmente silencioso y los asientos son buenos) y con un nivel de seguridad alto.
Esta versión está a la venta desde 32.080 €, en dos niveles de equipamiento: «Momentum» y «Summun». De serie tiene cambio manual de seis velocidades, aunque opcionalmente se le puede poner uno automático de cinco.
En la lista de opciones hay cosas como los faros de doble xenón, que dan una iluminación fantástica y me parece una opción ineludible si se viaja mucho de noche por carretera.
Un elemento curioso de equipamiento es el detector de coche en el ángulo muerto del espejo retrovisor («BLIS»). Este dispositivo avisa, mediante un juego de luces en cada retrovisor, de que hay un vehículo que está apunto de rebasarnos. No funciona a la perfección (se suele equivocar por exceso de avisos), pero puede evitar algún susto en vías de varios carriles para un mismo sentido y con mucho tráfico.