Cómodo y estable
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Este modelo de Alfa destaca por lo cómodo y estable que resulta en casi toda circunstancia. Lo último se puede deber en parte a que no hay otro turismo de su tamaño que tenga una anchura de vías tan grande.
La suspensión es más blanda de lo normal en turismos de este tamaño y potencia. A mi me ha parecido muy agradable porque filtra con suavidad los baches y no resulta seca en ningún momento. Un BMW 320d o un Lexus IS 220d son más duros, un Toyota Avensis es claramente más blando.
A pesar de no tener una suspensión firme, va bien en carreteras lentas. La carrocería no se balancea en exceso y entra bien en las curvas. Cuando ya está apoyado no resulta subvirador y permite cerrar algo más la trayectoria. No es un coche muy sensible a la deceleración en curva.
En vías rápidas y con el firme en buen estado, la estabilidad está a la altura de los mejores, como la serie 3 de BMW. Si el firme está mal, con el coche fuertemente apoyado en curva, se aprecia cómo la dirección se vuelve más ligera y el coche tiende a desviarse ligeramente de la trayectoria, aunque no en mayor medida que otros coches, como un Audi A4.
Cuando hay baches suceden dos cosas: por un lado, que el coche tiene más dificultad que otros para mantener la trayectoria; por otro, que se siguen notando golpes en la dirección, como en el 156, el 147 ó el GT. Esta no es la única circunstancia en la que se notan estos golpes; cuando se acelera con decisión a la salida de curvas lentas también sucede, aunque el suelo no esté bacheado.
El control de estabilidad está programado de tal forma que no molesta si se realiza una conducción ágil. Tanto el control de tracción como el de estabilidad son desconectables.
Como otros Alfa Romeo, este 159 tiene el inconveniente de un diámetro de giro amplio, que lo hace poco maniobrable.
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