Suave, cómodo y agradable
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Esos tres calificativos definen bien al Alfa Spider. La suspensión trata bien a los ocupantes y hace que los viajes se completen acumulando poco cansancio y con la sensación de haber viajado un coche que se desenvuelve bien en carreteras amplias.
La mayor limitación de esta versión con motor V6 de 260 CV es que corre poco y gasta mucho, y eso es un lastre muy importante sobre todo cuando hay descapotables como el Audi TT Roadster 2.0 TFSI o el BMW Z4 Roadster 3.0si (que se caracterizan por tener motores con mucho mejo rendimiento).
En parte, la baja nota del Alfa Spider 3.2 4x4 260 CV se debe a un cúmulo de circunstancias desfavorables: pesa mucho (1.765 kg), la tracción total contribuye a que las pérdidas de transmisión sean mayores y la poca eficiencia motor no ayuda. El peso también tiene que ver en la relativa falta de agilidad del Spider en carreteras retorcidas y en la escasa resistencia de los frenos a un uso continuado.
Si se da valor a las prestaciones y al consumo, puede que la alternativa más interesante sea la que tiene motor Diesel de 200 CV. No tendrá el excelente sonido del V6, pero a cambio no tendrá prestaciones definitivamente más lentas y su consumo será muy inferior. Además, la diferencia de precio que hay entre ambos (5.500 €) es realmente tentadora. No obstante, si se va a utilizar a un ritmo tranquilo, la versión de gasolina de 185 CV puede ser una buena compra, sobre todo teniendo en cuenta que es el más económico (desde 36.900 €). Eso sí, aunque la potencia es alta en términos absolutos, de esta versión no caben esperar prestaciones muy rápidas.
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