Gran suavidad y silencio de marcha
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El Audi A8 3.2 FSI es coche muy agradable de conducir debido a su suavidad y silencio de marcha.
Es capaz de circular con el motor bajo de vueltas y con una suficiente reserva de potencia y aceleración. En este sentido, es mejor elección que un BMW 730i, ya que éste exige llevar el motor muy alto de vueltas, para conseguir una aceleración cercana a la máxima. En aceleración neta no hay mucha diferencia, pero sí en la forma de entregar la potencia.
El motor del A8 3.2 FSI tiene una potencia máxima de 260 CV a 6.500 rpm, es decir, 4 CV más que el motor 3.2 FSI que llevan el A4 y el A6. El factor de esta variación es una modificación en la gestión electrónica del motor.
Para no tener turbocompresor, el par máximo es alto, 330 Nm a 3.250 rpm. El corte de inyección se produce a 7.200 vueltas.
El tracción delantera con cambio multitronic es recomendable, prácticamente en cualquier circunstancia, ante el «quattro». Se mueve suficientemente bien y la tracción y adherencia son correctas. Sólo en firmes irregulares, con muy poca adherencia, se puede echar de menos la tracción integral a las cuatro ruedas. A menos que se circule constantemente por estas carreteras, la seguridad del tracción delantera está garantizada. No merece la pena el aumento de precio, consumo y de sonoridad del tracción total.
El cambio multitronic es más suave y cómodo de usar que el tiptronic. Aunque un cambio de variador, por su propia definición, lleva el motor muy alto de vueltas cuando se acelera a fondo, el A8 está tan bien aislado y el motor es tan suave que éste no es un problema.
Es un coche cómodo con las llantas y suspensión de serie. Mejorar el comportamiento, incorporando neumáticos mayores y la suspensión deportiva opcional, influye negativamente en la comodidad sobre terreno irregular, pero dota al A8 de unas reacciones muy vivas en conducción rápida por carreteras lentas.
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