Casi tan cómodo y rápido como una berlina
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En el nuevo Cabrio es posible abrir o cerrar la capota en marcha (en el modelo anterior había que detenerse) siempre que la velocidad del coche sea menor de 30 km/h. La capota de serie cumple bien su cometido pero si se quiere mayor confort de marcha hay disponible un deflector de viento y una capota con mayor aislamiento acústico. El deflector es un elemento casi imprescindible si se va a circular descapotado a más de 120 km/h, porque amortigua eficazmente las turbulencias aerodinámicas. La capota opcional reduce sensiblemente la sonoridad interior en configuración cerrada, aproximándose mucho al nivel de una berlina convencional, lo cual puede ser interesante para aquellos que vayan a utilizar el coche a diario.
Las nuevas versiones de gasolina del Audi Cabrio ofrecen un excelente rendimiento. El 2.0 TFSI de 200 CV supera ampliamente al veterano y eficiente 1.8 Turbo de 163 CV, que continúa siendo la versión menos costosa dentro de la gama Cabrio. El 3.2 FSI de 256 CV empuja con fuerza a alto régimen pero también es capaz de rodar en marchas largas a bajo régimen conservando una buena capacidad de respuesta.
El Audi Cabrio es un coche agradable de conducir pero no es demasiado rápido de reacciones. La suspensión de serie es cómoda sin ser blanda y la suspensión deportiva opcional tampoco castiga a los ocupantes. En este sentido, Audi ha modificado la suspensión y la dirección del Cabrio con respecto al modelo anterior para mejorar el comportamiento.
Comparado con el A4 berlina, el Cabrio es entre 150 y 200 kg más pesado que éste, debido a los refuerzos del chasis y al mecanismo de la capota automática, lo cual influye en esa relativa falta de agilidad del coche. Los arcos de seguridad, que emergen automáticamente en caso de vuelco tras los asientos posteriores, también contribuyen al aumento de peso.
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