Fácil de conducir
|
Que un coche de este tipo sea, dentro de lo posible, cómodo y funcional es una característica que puede resultar interesante a algunas personas. Además, el S3 dinámicamente da todo lo que cabe esperar de un deportivo de este tamaño con 265 CV y, además, es fácil de conducir deprisa, no es incómodo de suspensión, tiene un motor suave y elástico, y no es excesivamente ruidoso.
Lo que no tiene es el tacto general hay sí tienen algunos deportivos, bien sean menos potentes, como el Mazda MX-5, o de mayor potencia que él, como un Porsche Cayman.
La suspensión combina estabilidad con una capacidad de absorción muy buena, aunque tampoco hay que esperar de ella que filtre todo tipo de irregularidades sin transmitirlas a los ocupantes.
Comparativamente, va más blando que otros coches similares, como un BMW 130i o un SEAT León Cupra, lo que lo hace más adecuado para usarlo a diario por todo tipo de vías. Un Ford Focus ST es ligeramente más cómodo.
Que sea cómodo no ha supuesto una pérdida de eficacia a la hora de conducir aprovechando al máximo su motor. El S3 conserva el movimiento de la carrocería al cambiar de apoyo o en las frenadas fuertes cuando no está completamente recto que también tiene la versión 3.2 quattro de 250 CV, aunque de forma menos evidente.
La capacidad de tracción está a la altura de la fuerza del motor. El sistema de tracción total le da ventaja, frente a un coche de tracción delantera o trasera, al salir de una curva lenta lo más rápidamente posible.
Como en otros coches con embrague Haldex, cuando se acelera en curva más allá de un cierto límite, reacciona casi como un coche de tracción trasera si el firme es muy deslizante. Esto es más palpable si el coche ya está desequilibrado, por ejemplo, en la segunda de una serie de curvas enlazadas.
Los frenos destacan por la escasa distancia en la que detienen el coche aunque, ante un trato exigente, pierden eficacia de forma apreciable.
|
|