Muy rápido y con un consumo normal
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El motor es una variante más del cuatro cilindros TFSI. Tiene 2,0 l de cilindrada, turbocompresor e inyección directa de gasolina. Este motor ha tenido las siguientes variantes en coches de serie: 170 CV en el Audi A6, 185 CV en el SEAT León, 200 CV en el Volkswagen Golf GTI (entre otros modelos), 220 CV en el Audi A4 o 240 CV en el SEAT León Cupra.
Como nos ha ocurrido cuando hemos probado otras variantes del motor TFSi de 2,0 l de cilindrada, las prestaciones que hemos medido del S3 son superiores a lo que cabe esperar de la potencia homologada por Audi.
El nuevo S3 también es más rápido y consume menos que el anterior S3, que tenía un motor de 224 CV.
El motor tiene un tacto muy semejante al resto de sus variantes. Lo peor es la falta de fuerza a muy bajo régimen, que lo hace más incómodo que otros cuando hay que arrancar en una rampa (algo similar a lo que ocurre en la mayoría de los motores turbodiésel actuales).
Cuando comienza a empujar lo hace de forma bastante lineal. En este sentido está más cerca de un (muy buen) atmosférico que de una versión sobrealimentada de potencia específica elevada (133,57 CV/l).
El ruido del motor es peculiar. Está poco filtrado (no hay material insonorizante bajo el capó) y llega al habitáculo con un tono grave, que no es lo que uno espera de un cuatro cilindros de 2,0 l.
El silbido del turbocompresor cuando se oye al acelerar a fondo, aunque con las ventanillas subidas no es muy evidente. El S3 no es un coche silencioso en términos absolutos y el sonido del motor puede cansar en viajes de varias horas a ritmo constante, pero no es de los peores en este aspecto.
La caja de cambios es manual de seis relaciones. Tiene el tacto característico en Audi, las marchas entran con facilidad y su manejo es muy suave. No es de las mejores porque los recorridos son largos (para tratarse de un deportivo), pero cumple sobradamente.
De momento no está previsto que pueda llevar el cambio S-Tronic (el equivalente al DSG de Volkswagen).
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