Fácil de conducir y muy rápido
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El TT es recomendable para quien valore este tipo de carrocería y unas prestaciones difíciles de encontrar en otros modelos de potencia semejante o incluso superior. Para bien y para mal, al TT le falta el tacto deportivo de cupés como el Porsche Cayman o de turismos como el Volkswagen Golf GTI o un Renault Clio RS.
Eso sí, resultará muy satisfactorio para aquellos conductores que buscan un coche con el que sea fácil llevar un ritmo alto, que no sea muy incómodo de suspensión para usarlo a diario y que todos sus mandos se manejen sin esfuerzo.
Nuestra unidad tenía la suspensión de serie, es decir, el elemento amortiguador empleado es uno convencional. Opcionalmente, puede llevar un sistema de amortiguación variable mediante un fluido electroviscoso llamado «Audi Magnetic Ride»; cuesta 1.490 €.
Audi ha dotado a este modelo de un alerón retráctil que sale cuando se superan 120 km/h y se recoge a menos de 80 km/h; en el habitáculo hay un botón para desplegarlo o plegarlo a menos de 120 km/h.
Lo mejor de esta versión del Audi TT es el motor. Ya habíamos conducido otros coches con él, como el SEAT Leon FR TFSI, el Volkswagen Golf GTI o el Skoda Octavia RS TFSI y en todos ellos nos ha parecido sumamente recomendable.
Lo es por consumo y el agrado de uso que proporciona pero, sobre todo, por las prestaciones que da. Según nuestras mediciones, la unidad que hemos probado ha sido tan rápida como coches que teóricamente tienen 40 CV más. Además, emite un sonido que puede gustar.
Al interior del coche llega con cierta claridad el sonido de admisión y escape del motor, algo que puede ser del agrado de algunos conductores.
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